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Hablemos de las vacunas necesarias para un perro ¿cuáles poner y cuáles no?

Hablemos de las vacunas necesarias para un perro ¿cuáles poner y cuáles no?

Las vacunas para perros son necesarias para evitar enfermedades en ellos, sobre todo de carácter infeccioso y también vírico.

 

Es importante que sepas cómo tratar el tema de las vacunas para así proteger a tu mascota y ayudarle a tener la mejor salud. ¿Comenzamos?

 

Las primeras vacunas en los perros

Normalmente, todos los perros suelen tener sus primeras vacunas a partir de los 3 meses de edad. Aunque depende de las condiciones físicas y la raza del animal, podrán recomendarte la aplicación de algunas vacunas básicas a partir de la sexta semana de edad. 

Antes de estos tiempos, tu veterinario te recomendará que todavía no lleves a tu mascota afuera y que esperes para el primer paseo, puesto que podría adquirir algún virus o enfermedad que (con su sistema inmunitario en desarrollo) podría ser fatal. 

Guía de vacunación para los perros

6 Semanas de vida = Primera vacuna 

8 Semanas de vida = Polivalente

12 Semanas de vida = Recordatorio de la Polivalente

16 Semanas = Rabia

A partir de ahí, cada año = Polivalente

Cada dos años = Rabia 

(Hay una excepción, ya que si vas a viajar fuera de tu ciudad con tu mascota, será mejor que tenga la vacuna de la rabia anualmente, aunque siempre deberás consultar esto con tu veterinario, ya que depende de la raza de tu mascota, edad y también traslados conjuntos que hagáis)

 

¿Qué enfermedades evitan las vacunas en los perros?

¡Muchas! Entre ellas: 

  • El moquillo: la provoca el virus del moquillo canino y en la mayoría de los casos suele ser mortal (si no se trata a tiempo) Hoy en día está poco extendido, gracias a que la mayoría de los perros están vacunados y protegidos frente a él y porque hay mayores controles veterinarios en cada población. Provoca fiebre, así como síntomas parecidos a los de una gripe humana, con mocos de aspecto feo y amarillento, tos ruidosa, ojos llorosos con lágrimas, vómitos o diarreas... Se trata con antibióticos (para combatir las bacterias), limpiadores oculares en forma de gotas y a veces antiinflamatorios. 

 

  • El adenovirus 1 y 2: también llamada hepatitis vírica canina, suele ser bastante agresiva, causando la muerte del animal en un corto plazo de tiempo. Se da sobre todo en camadas de perros cuyos padres no han estado vacunados, así como en criaderos donde no llevan a rajatabla los protocolos de vacunación, transmitiéndose entre los cachorros. Produce dolor abdominal y cólicos, fiebre, amigdalitis, pereza y cansancio extremo, inflamación de los ganglios linfáticos, molestia a la luz, pérdida de apetito y algunas veces vómitos o diarreas. Se suele tratar al igual que el moquillo, agregando una alimentación baja en grasas, que ayude al hígado a procesarla y digerirla, ayudando al animal con un reposo adecuado. 

 

  • El parvovirus: de gravedad también muy alta, sobre todo en cachorros, suele causar la muerte si no se trata a tiempo. Es una dolencia vírica que se contagia de manera muy rápida. Es normal que se presente fiebre, diarreas con sangre, vómitos, pérdida de peso repentina, cansancio extremo, así como deshidratación, puede haber palpitaciones muy rápidas, dolor abdominal y mucosas rojas. Se trata con antibióticos para las infecciones bacterianas secundarias que suele causar, agua abundante y descanso. 

 

  • La parainfluenza canina: también llamada tos de las perreras, es habitual en lugares donde conviven muchos perros tales como las perreras o lugares de crianza donde los cuidadores no han respetado temas de higiene o también de vacunas. Como síntomas da una infección respiratoria común en la que se presentan una fuerte tos, naúseas y/o vómitos, así como inapetencia y cansancio, lagrimeo y secrecciones nasales... Aunque no es mortal como en los casos anteriores, puede dar la lata un par de semanas, teniendo que cuidar la hidratación del animal, así como su alimentación y descanso. Se suelen proporcionar antibióticos (para las infecciones bacterianas), expectorantes y antipiréticos para ayudar a bajar la temperatura. 

 

  • El leptospirosis: es una enfermedad bastante grave para los perros, de origen bacteriano. Se transmite en aguas contaminadas (normalmente estancadas en las que existen tanto bacterias como orina de otros animales infectados), pudiendo adquirir la bacteria por una herida, rasguño o por entrar en contacto con las mucosas (cuando hay también una herida o llaga) La fiebre se presenta alta, al contrario que en las otras dolencias, puede haber además vómitos y/o diarrea con presencia de sangre, cansancio, insuficiencia renal, deshidratación con orina muy cargada... Siempre se suele hacer un análisis de sangre de emergencia y de orina para diagnosticar esta enfermedad, que puede traspasarse a los humanos. Se trata con antiobióticos, abundantes líquidos, medicamentos para parar la diarrea y los vómitos y descanso. 

 

  • El coronavirus: es una infección de los tejidos intestinales, que cursa con una inflamación aguda bastante dolorosa, presentando el perro fiebre alta con diarrea de mal olor y presencia de sangre, pérdida de apetito, vómitos, temblores y cansancio extremo, así como deshidratración. Se contagia mediante las heces de otro perro enfermo, por eso es muy importante que además de respetar las vacunas, no se deje lamer u olisquear los desechos de otros animales. Se trata con abundante hidratación, antieméticos, antidiarreicos, antipiréticos y una alimentación que refuerce el sistema inmunitario del perro. 

 

  • La rabia: es vírica y puede ser mortal, tanto para los animales como para los humanos (que se puede transmitir a ellos mediante mordidas, por la saliva del animal) No existe tratamiento, por lo que siempre habrá que sacrificar al animal, realizando posteriormente un estudio del cerebro para confirmar la existencia de la rabia en su organismo. Durante el desarrollo de la rabia, el perro se vuelve agresivo, intranquilo, solitario, nervioso... suele haber fiebre alta y los ruidos les molestarán, por lo que la agresividad aumentará. Los animales afectados pueden llegar a morder cosas sin control y verse demasiado ansiosos, así como desorientados en una fase posterior. En algunos perros pueden llegar a paralizarse algunos músculos, favoreciendo el atragantamiento y/o asfixia así como la sensación de babear. La muerte viene, en la última etapa de la rabia,  por insuficiencia respiratoria o encefalitis. 

 

Por todos estos motivos, ¡siempre es necesario respetar a la perfección los calendarios de vacunación de tu perro, asegurándole bienestar y una vida libre de padecimientos y sufrimientos!

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